Mamá por donación

Dudas (tomate unos minutos para leerlo hasta el final)

Mamá por donación, lo lograste, llegó el embarazo y, finalmente, nació.

Pero ahora no sentís esa alegría infinita que tenías cuando se movía dentro tuyo, cuando corrías a cada ecografía para confirmar que ese milagro todavía estaba allí, creciendo.

Llora, alzás a tu bebé, intentás calmarlo. Llora. ¿Será que tiene hambre? ¿Serán los gases? ¿Tendría que cambiarlo? Sigue llorando.

Y justo en ese momento caótico, aparece. Pensamiento insidioso, punzante, secreto. “No, no lo voy a decir en voz alta. Parece un pecado, un insulto. Me lo guardo. Lo tapo, lo silencio, lo encadeno dentro de mi mente”, te proponés como solución a eso que te desespera.

Alguien vino a ayudarte, gracias. ¿Gracias? O todo lo contrario. ¿Por qué se calma con otra persona y no conmigo? Y vuelve. Esa odiosa idea. Volvés a echarla, enterrarla pero sigue tan viva que arde.
Duerme, lo mirás, sentís paz y alegría.

¿Qué te pasa? Ya no aguantás más y te ponés a llorar y a decirte todas esas cosas que te acosan:
• ¿Seré una mala madre?
• ¿No estaba capacitada para serlo, por eso no quedaba embarazada?
• ¿No me reconoce?
• ¿No debí haber insistido en este camino, por eso estoy siendo castigada?
• ¿Mi leche no le sirve?

Y así podrías pasarte horas y horas diciendo cosas terribles. Hasta que lo escuchás llorar otra vez, y te tenés que levantar, intentar calmarlo, darle el pecho, cambiarlo. Y esas ideas como dagas te siguen destrozando el corazón, mientras vos das lo mejor de vos.

“¿Qué me pasa?” te seguís preguntando.

Eso que te pasa es muy común, no en las mamás por donación, sino en las mujeres puérperas. La finalización del embarazo, la separación física entre tu cuerpo y el bebé, las hormonas, la necesidad de adaptarte a una vida nueva, a las demandas de un ser humano en desarrollo, el entorno que no sabe exactamente cómo ayudarte. NO es la donación, o por lo menos NO lo es necesariamente (hay algunas veces que puede serlo, pero no es lo más común).

Estás atravesando el puerperio, un período donde todo está en permanente evolución. No te asustes, abrite a la experiencia, contactate con otras mujeres con bebés recién nacidos, compartí lo que te pasa. Vas a ver que no es tan raro, ni te sientas culpable, ni busques explicaciones complicadas. Sos mamá de un recién nacido.

La aventura recién empieza y, como cualquier aventura, viene con adrenalina de por medio.

Si alguna vez te pasa esto, primero: FELICIDADES, fuiste mamá por donación. Segundo: ojalá te acuerdes de estas palabras.

#mamapordonacion

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